Kang:
Buenas noches.
Bajo mi teléfono pero llega otro mensaje.
Kang:
Y tu también puedes ser lo que quieras, K. Hasta mañana.
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El consultorio de mi psicólogo es la habitación más colorida que he visto en mi vida. Hay pinturas de arcoíris, paisajes multicolores y las paredes están dividas a la mitad, pintadas de diferentes tonos. No se si sea algo terapéutico pero conmigo funciona, me gustan las pinturas, son muy profesionales.
El Dr. Brant o como le gusta que lo llamen: Dr. B, es un hombre alto, de cabello blanco casi calvo, con gafas redondas y portador de una sonrisa tranquilizante a cada minuto.
—Klara.— me saludo, haciendo una reverencia chistosa. Oh, y tiene un loco sentido del humor.
A lo largo de los pasados dos años, he desfilado por un montón de psicólogos pero el Dr. B ha sido mi favorito, y se ha convertido en mi psicólogo de cabecera desde hace 6 meses. Él logra que me sienta como si fuéramos amigos y no paciente y psicólogo.
Le devuelvo la reverencia, —Dr. B.