Quiero más, mucho más de ti.
Decidida, abro mi Instagram y busco la cuenta de Sigue mi voz antes de que pueda arrepentirme.
T R E S
El sonido de los cubiertos rozándose invade el comedor mientras comparto la cena con Kamila y Andy. Me esfuerzo por comer. Aunque no tengo hambre, necesito alimentarme, y por la forma en la que me observa Kamila, sé que no me dejará saltarme ni una sola comida. Miro el reloj y me apresuro, ya casi es hora del programa de radio. Andy lo nota.
—Aún faltan 20 minutos para que comience, tranquila. Mi hermana toma un sorbo de su jugo.
—Me alegra que te guste tanto, pero ¿no has considerado encontrar otras cosas que también te gusten para hacer?
Andy le dedica una mirada de reproche y ella se la le devuelve.
—¿Qué? No quiero que se enfoque en una sola cosa cuando hay tanto que sé que le gustaría hacer. ¿Has pensado en volver a pintar?
Aprieto la cuchara en la mano, perdiendo el apetito por completo.
—No.
Kamila me dirige una mirada triste.