18

Chapter 21

Capítulo 15


Capítulo 15

Presente

Viernes, 6 de octubre

Traducido por Lyn♡

Corregido por ♡Herondale♡

Editado por Banana_mou

La luz del amanecer se filtra a través de las cortinas semitransparentes, volviendo todo ligeramente azul. Afuera, en Elsie Street, camiones de basura retumban por el asfalto. El chirrido de metal sobre metal, el choque de los contenedores contra el camión y el sonido de la basura cayendo en cascada en el compactador se transmite desde el exterior. A pesar de cómo el mundo parece seguir avanzando al otro lado de la ventana, no estoy segura de estar lista para comenzar el día.

Mis oídos todavía resuenan con fragmentos de la conversación en la cena de anoche. Quiero aferrarme a ellos un poco más para saborear la alegría de tener a mi mejor amigo de vuelta en mi vida, antes de que todas las complicaciones que vienen junto con él hagan su camino a la superficie.

Sean se vuelve hacia mí, tirando de mí hacia arriba contra su pecho, presionando su cara en mi cuello.

—Buenos días —gruñe, con las manos ya ocupadas, su boca en mi garganta y mandíbula. Baja los shorts de mi pijama por mis caderas, rodando sobre mí—. ¿Realmente dormiste toda la noche?

—Milagro de los milagros: lo hice. —Le meto las dos manos en el pelo, cavando en la espesa maraña canosa. El hambre me atraviesa; no hemos tenido sexo en más de una semana.

Lo nuestro es tan reciente que no estoy segura de si alguna vez había pasado tanto tiempo.

Cuando llega a mi boca, lo beso una vez antes de que la duda se dispare en mí, y retrocedo un poco.

—Espera.

—Oh. ¿El período? —pregunta, con las cejas levantadas.

—¿Qué? —digo, y luego sacudo la cabeza—. No, solo quería contarte sobre anoche.

—¿Sobre anoche? —repite confundido.

—Sobre mi cena con Elliot.

Las cejas oscuras de Sean se bajan.

—¿No puede esperar hasta después...? —Presiona contra mí, significativamente.

—Oh. —Supongo que sí. Pero la realidad es que probablemente no debería.

Elliot y yo ni siquiera volvimos a tocarnos después del abrazo que nos dimos para saludarnos. No es que haya pasado nada pero siento que estoy mintiendo al no decirle a Sean quién es Elliot.

O, más bien, quién era.

—No es nada malo —digo, pero Sean se quita de mí de todos modos—. Yo solo… Uno de los desafíos más grandes que tú y yo enfrentamos es que tenemos estas enormes historias que no tuvimos tiempo de contarnos en la cantidad de tiempo que hemos estado juntos.

Lo reconoce con un pequeño asentimiento.

—Te dije que estaba cenando con un viejo amigo anoche, y eso es cierto.

—¿Okey…?

—Pero él era realmente como mi viejo… todo.

Me encuentro con los ojos de Sean y me derrito un poco. Son lo primero que noté sobre él porque son muy profundos, conmovedores y brillantes. Sus ojos son increíbles: marrones, densas pestañas, y la forma en que se levantan suavemente en los bordes, fácilmente los convierte en los ojos más coquetos que he conocido. En este momento, sin embargo, son más cautelosos que juguetones.

Me encojo de hombros, enmendando:

—Él fue mi primer todo.

—Tu primer…

—Mi primer amigo de verdad, mi primer amor, mi primer…

—Sexo —termina por mí.

—Es complicado.

—¿Qué tan complicado? —pregunta, suavemente—. Todo el mundo tiene exes. ¿Él te… lastimó?

Rápidamente niego con la cabeza.

—Mira, después de que mamá muriera, papá se convirtió en todo mi mundo, pero todavía no sabía cómo cuidar de mí de la misma forma que mamá. Y entonces conocí a Elliot y fue como… —Busco las palabras correctas—. Tenía a alguien de mi edad que realmente me entendía y me veía exactamente por quién era. Era como una mejor amiga y un primer novio, todo en uno.

La expresión de Sean se suaviza.

—Me alegro, nena.

—Tuvimos una pelea una noche, y… —Ahora me doy cuenta de que voy a terminar esto prematuramente. No estoy segura de poder contar toda la historia—. Necesitaba algo de tiempo para pensar, y ese «algo de tiempo» se convirtió en once años.

Los ojos de Sean se abren un poco.

—¿Oh?

—Nos encontramos hace unos días.

—Ya veo. Y es la primera vez que hablan desde entonces.

Trago espesamente.

—Correcto.

—Así que hay bastantes cosas que contar —dice, sonriendo un poco.

Asiento, repitiendo:

—Sip.

—¿Y esta relación ha estado colgando sobre ti todo este tiempo?

No quiero mentirle.

—Sí.

A excepción de la muerte de mis padres, no hay nada más grande en mi vida que Elliot.

—¿Todavía lo amas?

Parpadeo volteándome.

—No lo sé.

Sean usa un dedo suave para girar mi cara hacia la suya.

—No me importa si lo amas, Mace. Incluso si crees que siempre lo amarás. Pero si te hace preguntarte qué estás haciendo aquí, conmigo, entonces tenemos que hablar de ello.

—No lo hace, en realidad. Ha sido emotivo verlo.

—Entiendo eso —dice en voz baja—. Trae cosas viejas. Estoy seguro de que, si volviera a ver a Ashley, tendría problemas con todo eso. Enojo, dolor y sí, el amor que todavía tengo por ella. Nunca llegué a desenamorarme. Solo tuve que seguir adelante cuando ella se fue.

Es una descripción perfecta. Nunca llegué a desenamorarme. Solo tenía que seguir adelante.

Me besa, una vez.

—No tenemos dieciocho años, nena. No llegamos a esto sin algunas grietas en nuestra armadura. No espero que tengas espacio en tu corazón solo para mí.

Estoy tan agradecida con él en este momento que casi quiero llorar.

—Bueno, trabaja en esa amistad. Haz lo que tengas que hacer —dice, su peso regresando encima de mí, su cuerpo empujando contra el mío, duro y listo—. Pero en este momento, vuelve a mí.

Envuelvo mis brazos alrededor de él y presiono mi cara contra su cuello pero, a medida que se mueve sobre mí, y luego dentro de mí, tengo un breve destello de honestidad desnuda. Es bueno, el sexo siempre ha sido bueno, pero esto no se siente bien.

No hace sonar las alarmas en mi cabeza, claro, pero tampoco me pone la piel de gallina. No hace que me duela el pecho tan deliciosamente que casi me quedo sin aliento. No me siento urgida, ni desesperada, ni demasiado caliente en mi propia piel porque tengo mucha hambre de él. Y en un jadeo tenso que Sean interpreta como placer, me preocupa que Elliot tenga razón y yo esté equivocada y, como siempre, él esté cuidando de nuestros dos corazones mientras yo me muevo por ahí, tratando de resolver todo.

Siento mis pensamientos dando vueltas alrededor de algo, lo mismo una y otra vez: cómo Elliot se fue a casa después de verme y rompió con Rachel.

Solo tuvo que verme para saberlo, mientras que yo apenas puedo confiar en un solo sentimiento que tengo.