Algo dentro de mí cambia, el rostro derrotado de Adrian rodando en mi mente una y otra vez. Al caminar de nuevo, vuelvo mi vista al frente, mirando mi mano enlazada con la de Yana
"No dejes que el miedo a la muerte, te impida vivir tu vida."
Las palabras en la tumba de Dario llegan a mi mente por alguna razón. El miedo ha sido una parte tan constante de mi vida, me ha derrotado tantas veces pero me he levantado, me he sacudido el polvo y he continuado.
Tal vez cada derrota, cada momento de vulnerabilidad, de sobrevivir con tantos miedos me ha llevado a entender mi fortaleza en este segundo. Hay momentos en la vida donde todo simplemente hace click y cobra sentido y entiendes muchas cosas.
Sobreviví la muerte de mi madre, la horrible depresión que vino después de eso, cáncer y lucho con mi salud mental cada día. Esta chica cruel y despiadada no es nada comparada con todo eso.
Así que aprieto mis labios y con toda mi fuerza arranco mi mano de la suya. Yana se gira hacia mi.
—¿Qué pasa? Vamos, Klara.— se acerca a mí para susurrar por lo bajo, —no quieres hacerme enojar sabes de lo que soy capaz.
La sonrisa de mi madre invade mi mente, su caricia en mi mejilla dándome fuerza.
—No voy contigo a ninguna parte así que déjame en paz.
La sorpresa la deja sin palabras por un segundo hasta que reacciona. Puedo sentir a Adrian aún detrás de mí, observándonos.