O C H O
Me quedo mirando la pantalla del teléfono por mucho tiempo. No puedo moverme, no puedo hacer nada. ¿Leí bien? Debo estar soñando o algo así. Me limpio los ojos con las manos varias veces, pero el mensaje sigue estando ahí.
«¿Kang? ¿Kang me envió un mensaje? ¿Cómo? ¿Por qué?», las preguntas retumban en mi cabeza.
Esa ligera barrera entre platónico y realidad está siendo cruzada y me aterra,
¿Debería responderle? ¿O no?
Yo:
¿Kang?
¿Del programa Sigue mi voz? Desconocido:
El mismo.
Lamento enviarte de esta forma, no quiero asustarte. Yo:
¿Cómo tienes mi número? Él:
Lo tomé del teléfono del programa. Yo:
¿Por qué?