Pongo mi mochila en el colgadero que tenemos a un lado de la sala y me dispongo a ayudar a organizar la mesa, preparando todo para la cena.
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Kang no me envió en lo absoluto.
Y aunque me desilusiona, no quiero enviarle, hablar con él no es algo que quiera hacer en este momento, quiero hablar con Perla primero, escuchar la verdad de sus labios no de esas brujas.
Estoy acostada, mis ojos sobre el techo. Estoy tratando de asimilar todo lo que pasó hoy, me aterra recordar a esas chicas, sus crueles palabras aún merodean mi mente, no se que voy hacer para sobrevivir en la preparatoria después de sus amenazas.
Alejarme de Kang o Erick es más fácil de lograr porque no están en mi clase, y puedo verlos a escondidas, pero Diego, él esta en mi salón, evitarlo es imposible,
¿De verdad voy a hacer lo que ellas me dicen? ¿Caeré en sus amenazas? Ellas me asustan, no puedo negarlo, creo que aún no tengo la fuerza para enfrentar a personas así, apenas he podido salir de casa y asistir a la preparatoria después de meses. Desafiar a personas de mal corazón no es algo que me sienta capaz de hacer en este momento.
Las palabras en la tumba de madre vienen a mi mente.
"Recuerda que cada derrota es un paso más a una grandiosa victoria"
Tal vez hoy fue un día aterrador pero lo que pasé me llevó a ir con Diego a visitar a Dario y a mi madre, así que esa derrota me llevo a una victoria.
¿Has tenido razón todo este tiempo, madre?