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Chapter 15

Capítulo 9


Capítulo 9

Presente

Jueves, 5 de octubre

Traducido por Haze

Corregido por ♡Herondale♡

Editado por Banana_mou

Mi teléfono vibra en mi maletín en el autobús, despertándome, convenientemente, a solo una cuadra de mi parada.

Lo saco, dándome cuenta de que, de nuevo, son casi las dos de la mañana y estoy mirando la carita de Viv en la pantalla.

—¡Viv, aprendiste a usar la tecnología tan rápido! —digo, levantándome para poner mi bolso sobre mi hombro y hacer mi camino inestable por el estrecho pasillo del autobús.

Sabrina se ríe al otro lado de la línea.

—Robé salvajemente tu teléfono cuando fuiste a pedir comida y cambié mi foto de perfil. Tus contraseñas son tan adorablemente predecibles.

Gruño, tratando de molestarme pero, en realidad, solo dos personas sabrían el pin de cuatro dígitos que uso para casi todo: Sabrina y Elliot. Es mi número de la suerte, el quince, repetido.

—La cambiaré —le digo, agradeciendo al conductor del autobús con una sonrisa que ignora mientras bajo y salgo a mi calle.

—No lo hagas —advierte Sabrina—. La olvidarás.

—Quiero que sepas que soy genial con los números.

Silencio es la respuesta al otro lado de la línea, y corrijo:

—Al menos el tipo de números matemáticos, cuando están justo frente a mí y tengo un lápiz. —Miro hacia la empinada colina que todavía tengo que subir antes de poder acostarme—. ¿Llamaste solo para acosarme? ¿Qué estás haciendo despierta?

—Obviamente estoy alimentando a la bebé. Supuse que estarías camino a casa. Llamé para ver cómo estabas. Huiste ayer.

Asintiendo con la cabeza, comienzo mi lento camino cuesta arriba. El aire está denso por la humedad y la pendiente, después del día que tuve, se siente casi vertical.

—Elliot me alcanzó en la acera.

—Me lo imaginé cuando salió corriendo de allí.

—No estaba muy feliz conmigo por… ya sabes, perder el contacto. —La escucho burlarse tranquilamente.

—¿«Perder el contacto»? —repite—. ¿Es así como quieres decirle?

Haciendo caso omiso de esto, digo:

—Hoy me ha vuelto a localizar. Rompió con su novia anoche después de verme.

Sabrina arrulla a través de la línea y dejo de caminar.

—¿Qué es ese ruido que estás haciendo? —pregunto.

—Es dulce, eso es todo.

—¿Estás de su lado?

Su pequeño momento de silencio comunica la magnitud de su incredulidad.

—¿Me estás diciendo que realmente no sufriste un desmayo cuando te dijo eso?

—Simplemente no te gusta Sean.

—No seas ridícula. Él es el primer chico que se las arregló para durar más de tres citas, por supuesto que me gusta. Se merece mi estima por batir ese récord.

Estoy tan cansada que puedo sentir lo irrazonable que sueno. Una tensa actitud defensiva se eleva en mi pecho, acelerando mi pulso.

—Está bien, déjame ser más clara: no quieres que me case con Sean.

—Macy, cariño, no quiero que te cases con Sean aún, eso es cierto. Pero eso no tiene nada que ver con que yo también quiera que vuelvas a reconectar con Elliot. Te adoro, lo sabes, pero me has contado cómo fue cuando tu mamá murió. Lo duro que trabajaste para alejar a todos; el elefante en la habitación del que claramente podríamos hablar, si tienes tiempo...

—Sabrina.

—Mi punto es que nunca pudiste dejar fuera a Elliot. Él es tu alma gemela. ¿Crees que no lo sé?

Asiento, caminando de nuevo. He estado de pie durante tanto tiempo que mis dedos están entumecidos en mis zapatos. Básicamente estoy arrastrando los pies lentamente cuesta arriba.

—Estoy tan cansada.

—Oh, cariño —dice con suavidad.

—Y hay algo más —digo, dudando.

—¿Sí?

—Él no sabía nada de mi papá. —La verdad sobre eso aún me carcome.

Sabrina jadea.

—¿Qué?

—Lo sé. Esa parte es totalmente mi culpa, lo entiendo. —Me froto la cara—. Simplemente asumí que se habría enterado... por los rumores.

Ella se queda en silencio y es el silencio lo que casi me rompe porque, mierda, soy un monstruo. Sabrina debe estar pensando por milésima vez que estoy muerta por dentro.

—¿Estarías bien si sus padres murieran —comienza lentamente—, y él no tratara, al menos, de ponerse en contacto contigo?

Los ojos cálidos de la señorita Dina y su rostro suave con hoyuelos profundos parpadean en mis pensamientos, enviando una punzada de dolor a través de mi cuerpo.

—Lo sé, veo tu punto.

Sabrina está en silencio de nuevo; odio tener esta conversación por teléfono. Quiero la presencia tranquilizadora de ella en el sofá a mi lado.

—No estoy segura de que Elliot y yo podamos ser simplemente amigos.

Ella exhala un suspiro.

—Creo que vale la pena intentarlo.

¿Podría siquiera mantenerme alejada? Si soy honesta, ¿eso no fue parte del atractivo de mudarme aquí? Para, de alguna forma, estar más cerca de lo que él y yo alguna vez tuvimos.

—¿De verdad crees que es una buena idea que me vuelva a conectar con él? —pregunto.

—Siempre he pensado eso.

—¿Cómo? —Escucho lo pequeña que parece mi voz y saco las llaves, colocando el teléfono entre la oreja y el hombro cuando las dejo caer en el porche oscuro—. Desayunamos y salí corriendo. No tengo su número ni su dirección. De ninguna manera tiene Facebook o Twitter ni nada. Los canales normales de búsqueda quedan descartados.

Puedo oír el pensativo rumiar de Sabrina mientras busco a ciegas la llave de mi casa.

—Pensarás en algo.