Kamila entrecierra los ojos, —Sabemos que eso es té.
Les sonrío y nos quedamos un rato, ahí los tres disfrutando de nuestras bebidas calientes y conversando sobre mi día en la preparatoria.
Le echo un vistazo a mi teléfono: cero mensajes. No he sabido nada de Kang desde que Kamila fue por mi a la preparatoria esta tarde y no puedo negar que eso me tiene un poco nerviosa, Kang siempre me envía, nunca pasamos tantas horas sin enviarnos mensajes. Y eso abre paso a mis inseguridades, ya me vio y no cumplí sus expectativas así qué tal vez ya no quiere hablar conmigo.
Pienso en enviarle pero no quiero parecer desesperada o intensa. Aunque él siempre me envía primero, tal vez sea hora de que lo haga yo primero.
Cuando ya estoy en cama, lista para dormir, no puedo conciliar el sueño. Cada vez que cierro mis ojos, veo a Kang, su sonrisa, sus ojos, sus gestos. Este chico está haciendo estragos en mi corazón.
Rindiéndome, tomo mi teléfono, y le envío un mensaje.
¿Despierto?
Cuando su respuesta no llega, asumo que debe estar dormido aunque no lo creo, apenas son las 10 pm y Kang es un búho nocturno como me ha dicho muchas veces. Bueno, por lo menos, lo intente así que ya puedo dormirme en paz.
Mi teléfono anuncia un nuevo mensaje y me siento en mi cama para revisarlo.
Si.
Algo no está bien. Kang jamás ha sido de mensajes secos y monosílabos.
¿Qué haces?
Pregunto con el corazón latiendo en mi pecho porque tengo miedo, estoy aterrada de que ahora que me ha visto, de verdad no quiera seguir hablando conmigo.