Diego da un paso atrás, —Debo irme, pero te llevaré a comer la mejor gelatina de fresa del mundo, y no puedes decir que no.
Sonrío, mi vista borrosa por las lagrimas, —De acuerdo.
Diego finge una sonrisa mientras se aleja, —Lo siento pero tendrás que ser mi amiga quieras o no,— se encoge de hombros, —no tienes opción.
—Será un honor serlo, Diego.
Él me da su pulgar arriba antes de darse media vuelta e irse.
Incluso después de su muerte, Dario se las ingenia para alegrarme la vida, para hacerme más fuerte y hasta darme un nuevo amigo.
Gracias, Dario.
V E I N T I D O S
Suspendieron las clases para mañana.
Creo que le he transmitido mi mala suerte a la preparatoria, apenas asistí dos días y suspenden el día siguiente. La tormenta de nieve no tiene intenciones de pasar y aún cuando termine, habrá mucha nieve que limpiar y servicios que recuperar.
No se como sentirme al respecto, es una combinación de alivio y tristeza. No tendré que enfrentar a Kang mañana, y eso alivia mi ansiedad pero también me entristece, ahora que he hablado con él, quiero seguir haciéndolo.
La noche ha caído, y estoy sentada al lado de la ventana, viendo la nieve caer, recordando mi último ataque de pánico y como Kang estuvo conmigo al teléfono hasta qué pasó, distrayendome con pensamientos de nieve cayendo. Él ha sido tan bueno conmigo, tan. Comprensivo.