Si él te ve, se dará cuenta de que no valías la pena y se alejará y así podrás lidiar con el dolor que eso te causará, es mejor que estar a medias como ahora.
Me pongo de pie y camino al final del pasillo en sentido contrario de donde Kang se fue, y cruzo una esquina para quedar en el pasillo solo que lleva al auditorio de la preparatoria.
Descanso mi espalda contra la pared, tomo mi teléfono, animándome para hacer esto. Antes de que pueda acobardarme, le envío el mensaje a Kang:
Ven al pasillo del auditorio.
Estoy temblando.
Meto mi celular en el bolsillo, y trato de calmar mi respiración, no se si estoy haciendo lo correcto pero no puedo dejarlo así, pensando que no me importa en lo absoluto. Es mejor que me vea y se decepcione por si mismo, que vea que no es porque no me interese sino porque yo jamás seré suficiente para un chico como
él.
Los latidos de mi corazón están en mi garganta, en mis oídos, en mis dedos, en todos lados. Las manos me sudan y estoy comenzando a pensar que esto fue una mala idea.
Kang aparece y siento que dejo de respirar ahí mismo.
Sus ojos negros se encuentran con los míos mientras camina hacia mi con las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones, su expresión neutra.
Él se detiene frente a mí, sus ojos indagando mi rostro abiertamente. Quiero decir algo, quiero hablar pero nada sale de mi boca.