Kamila me enfrenta, su cara roja de tanto llorar, sus ojos hinchados, —Klara.— ella sostiene mi rostro, —Tenemos que irnos, ella no va a estar sola nunca, recuerda lo que nos dijo, mientras la tengamos aquí.— pone su mano sobre mi pecho, —Ella nunca estará sola, siempre estará con nosotros.
Mis labios tiemblan, y me resisto a su agarre,—No quiero dejarla sola en esta lluvia, no voy a dejarla sola.
—Ella no va a estar sola.
—Yo me quedaré con ella hasta que pase la lluvia.— la voz de Andy a un lado me recuerda de su presencia, —Ve a casa a descansar, yo le haré compañía a tu madre,
¿Ok?
—¿Lo prometes?— le ruego, —¿Prometes que no la dejaras sola en la lluvia? A ella no le gusta la lluvia.
Andy asiente, —Te lo prometo, cariño, ahora ve a casa.
Dos lagrimas gruesas bajan por mis mejillas ante el recuerdo, la lluvia golpeando las ventanas.
Te extraño tanto, mamá.
Lamento no visitar tu tumba, quisiera poder salir cuando quisiera, pero lo estoy intentando, mami.
Por ti, por Kamila, por Andy, por mi. Me estoy esforzando para poder visitarte cuando quiera, para hacerte compañía en días lluviosos como este.
Me limpio las lagrimas, con cuidado de no moverme, Sappy y Donky están dormidos encima de mí. Mi teléfono vibra en el bolsillo de mi sudadera, y lo saco para revisar el mensaje:
Kang: